En 1863, el fotógrafo de guerra italo-británico Felice Beato se trasladó a Yokohama, Japón y se convirtió en uno de los primeros en fotografiar alguna vez al misterioso Lejano Oriente. En los 14 años que vivió allí, él fue capaz de capturar a color las escenas cotidianas de la época de Edo Japón, desde las pandillas de samurais a una madre cuidando a su hijo, o a las cortesanas que toman un descanso – un mundo muy diferente del Japón que conocemos hoy.

Escrito por jmstelluti

Fotógrafo, Videógrafo y Arquitecto Director-Fundador de Videografoto

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